domingo, 10 de agosto de 2014

Delirio ocasinal

Salté entre sus ojos,
caí entre túneles de parpados, sueños y pestañas,
entre nervios y sangre.
caí por su cuerpo interminable
jugando a dibujar espirales desnudos.

Salté, arriesgándome a morir,
al vacío de su mirada, al infinito de su pupila,
durante meses y meses estuve
en un estado de caída libre.

Y justo al final del ojo, cerca del sueño
                          y de la ceguera,
 Sigo cay
               e
                  n
                     d
                        o


                                


       
                     

3 comentarios:

  1. Ah,me gusta este poema,casi diría como un laberinto,donde la salida sigue siendo la caída...me gustó mucho!

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  2. Un caída donde se siente el placer de estar en el aire, es tan bonito dejarse caer así.
    Precioso!!!
    Cariños….

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  3. Eso es el poder de una mirada y lo demás son tonterías. Genial.

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