domingo, 9 de noviembre de 2014

Mujeres voladoras no identificadas

I

“Hombre es abducido por mujer voladora”, decía la primera plana del periódico del miércoles 25 de Febrero. Dentro, en lo que respecta al cuerpo de la historia, se podía leer lo siguiente:

II

Estaba guapa fumando. Sostenía el cigarrillo como si de aquello dependiera la armonía del lugar. Estaba guapa sentada, junto al vaso de licor, estaba guapa, guapísima. Esa chica en verdad era demasiado linda. Demonios, esa chica era lindísima bajo la luz opaca del bar, bajo las cortinas de alquitrán, era lindísima. Se los juro. Me volvía loco. Estaba guapa con los labios rojos. Estaba guapa a cada momento que yo la miraba. Me volvía loco, se los juro. La chica más linda que había visto. ¿Qué chica se ve linda fumando? Hagan un escarmiento, un recuento de memorias, de todas las veces que habían visto a cientos de mujeres fumando en la barra, o con un grupo de chicos puñeteros. Díganme que chica se ve guapa fumando. Ninguna, absolutamente ninguna, porque cuando las abrazas apestan amargamente. Pero esta chica, ella Estaba guapa fumando, y lo estaría todas las veces, en todas las horas y en todos los bares. No importaría que marca de cigarrillos consumiera, así fueran tabacos de chocolate, ella sería lindísima. Linda en el modo en que un tren humeante es lindo, hermosa en el modo en que este cierto tren humeante pasa sin parar a un lado de la estación central. Y tendría que ser como el tren, porque esta chica del bar era humeante y fugaz. Evidentemente, y más naturalmente que de costumbre, yo vendría siendo esa estación central, de hecho repetiría los movimientos de la misma estación: inmóvil, en la mesa junto al whisky, esperando el regreso del tren, el humo a la distancia, la fugaz presencia de esa mujer desconocida.


III

Hay mujeres que te hacen tocar el cielo, mujeres con labios tan suaves como una nube, mujeres que te abrazan y te hacen volar, hay mujeres con ojos parecidos a estrellas, mujeres de belleza angelical, de furia celestial. Hay mujeres con vestidos blancos y vestidos azules, mujeres que extienden los brazos y corren, asemejándose a un aeroplano. Hay mujeres que te hacen tocar el cielo, mujeres en las que puedes aterrizar después de una noche de vuelo desenfrenado. Están estas mujeres las cuales son como un tipo de quimera, partidas en dos mitades, un beso y uno toca el cielo, un enfado y uno toca el infierno. En toda mi vida me he encontrado con este tipo de mujeres, lamentablemente muy comunes, incluidas en la ley de usos y costumbres. Y están estas otras mujeres que son como un cielo, mujeres a las que sin problema puedes decirles: “cielo pásame la novela de la cómoda” o “¿cielo queres un poco de bife?” Mujeres que reproducen todas las nubes, estrellas y constelaciones en su rostro. Mujeres celestiales con la cara llena de aviones y avionetas, de nubes y nubarrones, relámpagos y centellas, de globos de helio y globos aerostáticos. Mujeres que llueven, que rugen, mujeres soleadas, mujeres nubladas. Mujeres con las que si uno sale, debe de llevar  paraguas y  gafas de sol. Mujeres que para poder conquistarlas es necesario estudiar climatología en la Universidad de Pennsylvania. Que para poder descifrarlas uno tiene que acudir al canal 8 con el sujeto del clima, para saber si le gustan los chocolates o las flores. Mujeres afectadas seriamente por el calentamiento global, que pueden acerté sentir cálido si todo marcha bien, o que pueden volverse como un tímpano de hielo. Mujeres que son un cielo, que es necesario acostarse en el suelo y mirarlas para descubrir sus formas y deformidades. A este tipo de mujeres hay que amarlas más allá de su facha de cielo, hay que llegar a la estratosfera, al espacio sideral, una mujer así está compuesta por galaxias y galaxias de secretos que son incomprensibles para el cerebro primitivo del hombre común. Hay que aventurarse a cruzar el cinturón de orión, el sistema solar y la vía láctea, llegar a conocer cada agujero de gusano de su cuerpo, reconocer a la distancia sus galaxias y nombrar y redescubrir sus constelaciones lunares. Hay mujeres que cada cinco años se ven invadidas por una lluvia de meteoritos, mujeres llenas de eclipses lunares y solares, mujeres deslumbrantes como una súper nova. Mujeres de luces, mujeres aurora boreal, mujeres que solo pueden ser vistas con telescopios, mujeres con depresiones tropicales (por eso del calentamiento global), mujeres por las que uno cae libremente… como ahora lo hago, mujeres por la que tu pensamiento cae y fluye libremente, mujeres galácticas, espaciales, celestiales, mujeres a las que uno trata de alcanzar.

Constantemente sueño con este tipo de mujeres, jamás he podido tenerlas, justo cuando pienso tenerlas se escurren y se esfuman como una neblina espesa… mujeres como la de la barra del bar, a las que ves y pides un deseo por lo parecidas que son con las estrellas fugaces. Mujeres como la de chica de la barra del bar con el cigarrillo. Demonios, se ha ido, ya no está, queda un poco de humo frente a la barra, como si fuera mi manera de constatar que esto no fue una ilusión. Era lindísima, se los juro, era de ese tipo de mujeres que son un cielo, mujeres de las que nadie puede comprobar su existencia. Mujeres de ensueño y alucinaciones con sedantes, a las que bien podríamos llamar Mujeres voladoras no identificadas.


Apago el cigarrillo, salgo del bar, subo al automóvil, manejo por la carretera oscura, ebrio y vagando en la delicada cuerda del pensamiento, buscando un pastizal extenso en el cual pueda descansar, mirar el cielo oscuro de Oregón, y pensar que todas esas luces en movimientos, son mujeres ovnis, mujeres a las que se les puede reportar en la Asociación de Actividades Extra-normales, para que por una vez de todas comprueben su natural y nada extra-normal existencia.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Del griego; negación.



A mí mismo.
Feliz Cumpleaños, maldito infeliz.



Con la invención de los abecedarios el mundo se volvió loco. Los poetas encerrados en su idioma no saben escribir en otra lengua, la cuestión en este asunto gramatical no se trata de si los poetas pueden o no aprender el inglés, el alemán, el italiano y el francés para traducir las obras completas de John Keats. La verdadera cuestión es que nadie se pone de acuerdo en los conceptos de ciertas palabras, digamos la palabra dolor, alegría, explosión, disociación, exposición, metamorfosis, amor.

Yo, que soy un poeta atrapado en el castellano, no porque me niegue a escribir en ruso o en libanes, sino porque verdaderamente me encuentro atrapado en mi idioma, a tal grado que he llegado a convertirme en un animal rabioso y salvaje, que no sabe, que no quiere y que se aferra con tal singularidad al Quijote y a la obra poética de Lope de Vega. Yo, que soy un poeta de esta manera, de esta variación del lenguaje, mutación fonética, error del habla, o como lo quieran definir o suponer. Me he visto en la necesidad de definir el amor lo más lengua romance que se pueda, desembocando, en una catástrofe del lenguaje, un holocausto de los sentimientos, un pisotón de la existencia, un sin sentido del llanto y de la lágrima.

In-im, del griego privación o negación, es un sufijo que le da sentido al encuentro de aquella noche, en la que bajo las sabanas y las yemas candentes de los dedos nos juramos eterno amor. Invariable, incontable, imposible, inconmensurable, imperfecto, impredecible, incoloro, intangible, imperceptible, incapaz, improbable, incontable, inhumano, inverosímil, intolerante, insoportable, impertinente, imperdonable, imprudente, inagotable, imborrable, imbatible, inhabilitado, incoherente, inimaginable, impasible, impune, impío, incandescente, impaciente, impar, imperecedero (al contrario de las flores o de los bombones al contacto con el ácido gástrico), imperativo, impermutable, implícito, impropio, imbécil. ¿Existen palabras más exactas en la lengua castellana para definir este sentimiento áspero que se nos forma en el pecho al tocar el relieve de una mano, al rozar la pupila de un ojo, al lamer un sexo, al intersectar dos soledades? El amor se convierte en privación, desde el primer instante de enamoramiento el poeta ya niega lo evidente (que esta enamorado), ya contrapone los sentidos de las ideas, y sobre esa última palabra; imbécil ¿habrá más allá de todos los abecedarios alguna composición fonética que describa con mayor precisión el amor que esta última? Imbécil. El amor es imbécil. Los enamorados son imbéciles. El poeta; imbécil. No lo vamos a ocultar, el amor, y sus imposibilidades, hacen que para el hombre, sea apetitoso a un punto incierto. El amor es el acto predilecto de negación, de negar la violencia, de negar la realidad, de negar el dolor, de negar lo grisáceo, de negar la única y verdadera vida que supone que el amor es imbécil. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

La transición de los poetas


Hay locos de Manicomio,
        locos de Edificio,
                    de Calle,
                      de Estupidez.

Hay locos cuerdos,
        locos de pacotilla,
        locos de atar,
        locos de corbata,
Hay locos de escritorio
                   de pluma y de papel
                     de poesía,
                       de “¡sí señor suboficial!”

En este mundo hay locos en cada esquina
                                           en cada restaurante y
                                                 oficina.

Estás loco si sonríes al oler una flor
           estás loco si caminas en reversa.
Se está loco a las doce de la madrugada,
            se está ebrio y tumbado también.
La yuxtaposición del objeto de estudio:
                             es uno mismo.
                                  Sonríe.
                   Prozac. Paxil. Celexa. Luxov. Zoloft.
Pastillas que no te dejar dormir,
                    pegar la pestaña.
Hay locos de ensueño, los he visto.

Hay locos de mierda,
locos sin sentido,
locos de origami.
Hay locos de escaparate,
de burro y escudo,
de molinos gigantes
de vida y de muerte,
de destino y de azar.

El mundo está lleno de locos,
de fantasías, ¿hasta qué punto se puede comprobar la realidad?
La irrealidad pasa a ser la extensión de la insatisfacción de la existencia,
el reino de Oz,
el País de las Maravillas; Alicia no era más que una metáfora de la irrealidad.
Extensión de la insatisfacción del autor por una vida grisácea. Una razón sin sentido.
Hay locos de mierda
         locos poetas,
          locos de premio Nobel
                    de sonrisas inconclusas.
           
Nos transportamos del Siglo de las Luces
                     al retrograda ocaso de la conciencia .

En Indonesia había un hombre que no tenía sueños,
Se suicidó al medio día y por fin pudo soñar.

Existen las personas que ven el futuro en las manos,
en el café, en el iris, en una bola de cristal, en una baraja del tarot,
con los ojos cerrados, con arrugas en la frente, con micrófonos en tu casa, con aire divino.
Locos de Mierda.

¿Hasta donde el milagro se junta con la ilusión o hasta qué punto la visión divina se vuelve esquizofrenia?
¿La poesía se mide en suspiros?
    Los poetas se cuentan en suicidios.
   
Hay locos de amor
        locos de soledad
        locos de recuerdos.

Hay, y yo los he visto,
             Locos voladores no identificados.

¿Hasta qué punto el psiquiatra sigue siendo el sanador?
¿Hasta qué punto el loco sigue siendo el paciente, objeto de estudio?

Y lo que es más importante ¿hasta qué punto el loco pasa de ser ese objeto de estudio a ser el objeto analizador y catalizador de una sociedad que ante sus ojos no es más que una colmena de locos de mierda encerrados en la Histeria de las Masas?

                   En este mundo hay locos de mierda y algo más… ¿?




Posiblemente.

La posibilidad del objeto.

Pequeño inconveniente

Nunca se está preparado para
el fulminante disparo de la casualidad,
para la belleza de esa eventualidad.
No se está preparado para el amor,
para el beso o el abrazo reconstruido,
porque el amor es esa reconstrucción del pasado,
la continuidad de la relación antecesora.
Solo se ama a una mujer, y las siguientes
son su extensión corporal y aural;
digamos así: el beso que le diste a Mariana
continua en la saliva de Luz, y en el
mordisco de Ana Lucia.
El abrazo que le diste a Silvana se prolonga
hasta la espalda de Roció y la
respiración entre cortada de Carlota.
Y esa mirada, que bien puede ser llamada:
“Amor a primera vista”
sigue y sigue más allá de todos los objetos,
de todas las líneas horizontales y perpendiculares que los cuerpos femeninos
suelen dibujar, se dice, que esa mirada se expande, y
por eso es que María, Daniela e Isabel han sido tus amores
a primera vista.

El amor es un pasadizo,
un tobogán interminable.
Porque los gestos en el amor no son distintos,
no varían, se vuelven repetitivos.
Se lleva flores, se va al cinema, se conoce a los padres
de la víctima y victimario, se hace el amor,
se besa y se abraza.
El amor es un acto de repetición,
repetición al infinito, hasta el aburrimiento,
y nadie nos prepara.
Uno nunca está preparado
para la recepción y la ruptura,
la aparición llega sin buscarla,
la desaparición llega sin esperarla.
Cuando el amor se acaba pareciera que uno
Pasa de un estado
Estable a uno inestable, en ese momento
uno se asemeja a una bomba del Jihad.
Porque uno escucha
y el otro habla o al menos lo intenta, y
al escuchar el incesante adiós
uno estalla, uno se fragmenta
       se hace pedacitos
              truena el corazón
              truenan las clavículas
              los ojos se rompen
              se fragmenta el alma
                             los labios
                             la piel
                             los dedos
                             las uñas
                             la sangre seca debajo de las uñas
                             se rompe cada átomo
               y se rompen por los siglos de los siglos,
                      ya al final
                           se fragmenta el hombre, el concepto de hombre
se fragmenta nuestro nombre, cada letra se despedaza,
                   se fragmentan nuestras creencias.
              Quedas impregnado por todas partes
                   te encuentras en el techo
                   te encuentras en la banca en donde estas sentado 
                   te encuentras salpicado en el rostro de la que hasta entonces era tu amada.
     Sin duda uno nunca está preparado, y
                           no lo estarás.

El amor es tan espontaneo
                   tan cosa de minutos
                   tan inevitable
                   el amor pide todo
pide boca, pide palabra, pide pan, pide vino.
                El amor pide y pide
           y   uno nunca está preparado para
                       dar y dar
   para consumirse en el reflejo que te
             proporciona el otro.
El espejismo del amor, en el oasis del cuerpo.


Nunca se ésta preparado
para salir a media noche con
la incesante lluvia que te moja
hasta las entrañas,
con una sola rosa entre las manos,
metáfora hermosísima de la última voluntad,
con una sola palabra atravesando tu garganta,
nunca se ésta preparado para salir corriendo
a casa de Melina,
tocar la puerta y verla al otro lado del umbral
tan lejos de ti, de tu cuerpo, ese que alguna vez toco
e incendio con sus incesantes caricias.
El paraíso en llamas.
No se ésta preparado para verla alborotada, con toda la cabellera
desordenada, danza frenética del sueño interrumpido,
sus ojos entreabiertos, su gesto de pesadez.
No se ésta preparado para obsequiarle la rosa,
decirle te quiero y sentir una
pedrada de regreso,
nunca se ésta preparado para el incesante ¡NO!
que sale de golpe de los labios de Melina,
un incesante ¡No!
tan incesante como la lluvia,
tan incesante como el adiós,
tan incesante como el inevitable llanto,
tan incesante como las noches en vela,
Uno nunca ésta preparado para
marcharse de cada de Melina,
mojado, jodido y confundido
por no saber si la humedad de tu cuerpo se debe
a la lluvia del cielo o a la lluvia de tus ojos.
No lo sabes.

Nunca estas preparado para mirarla de lejos
acariciándose la cabellera con la mano derecha,
haciendo círculos con su dedo y un mechón de cabello.
Nunca estas preparado para verla sonreír por cualquier banalidad,
no se ésta preparado para verla caminar orgullosa por los pasillos,
definitivamente no se ésta preparado
para ver su mano entrelazada en otra mano
que no es la tuya, que no será la tuya,
no se ésta preparado para verla con un
pendejo, uno de esos hombres que no saben de qué hablar
más que del partido de anoche.
No estás preparado para ver como la desperdician
en habitaciones de moteles baratos, en besos desechables.
No éstas preparado y nunca lo estarás.
No estás preparado para el cigarrillo que te mata,
para el alcohol que te enferma,
para la bala que te atraviesa,
para los llantos y los sepelios.
No éstas preparado para empezar de cero; que mentira tan grande es esa,
como si se pudiera decir, gritar a los cuatro vientos:
¡Venga el abrazo! ¡Venga la siguiente!
¡Venga el beso! ¡Venga la casualidad de enamorarnos!
Y en un intento por empezar de cero
regresas a la cafetería, al punto cero, a la escena del crimen.
            en donde te buscas en el techo
              en la banca.
   Buscas en el basurero ese vaso de cartón que tenía Melina aquel día
en el cual habría una parte de ti estrellada; fragmentada.
Te buscas para tratar, muy estúpidamente,
reconstruirte.
Y una vez que te encuentras todo unido, con cinta adhesiva
    te das cuenta que no éstas preparado para
         volverla a ver
                          sentada, solitaria, fumando y
                               leyendo Rayuela de en medio hacia los lados.
           Y como sabes que nunca estarás preparado…
               tus fragmentos se fragmentan, reduciéndote a una cosa de nada,
                     te conviertes en un estúpido e incesante intento de empezar de cero.

Uno nunca ésta preparado para sostener el revolver en la quijada o
la navaja en la muñeca.
Una estupidez… ni mencionarlo siquiera,
uno no ésta preparado para el amor, mucho menos para la ruptura,
ni para la muerte platónica;
lo digo de esta manera
porque al igual que existe el amor platónica
            hay la muerte platónica
                   “morir de amor”
                                    sería lo platónico de la muerte,
pero es cierto, comprobable a un punto verídico,
      que nadie muere de amor,  y que triste
                    porque se puede morir
de decepción
de vació
de soledad
de guerra
de bala
de cuchilladas
de violación
de vergüenza
de hambre
de ganas
de asesinato imprudencial
de risa
se puede morir incluso
de aburrimiento,
pero una muerte de amor… no,
no existe,
no se puede,
me es inconcebible
mirar el obituario y leer:
“José Martinez, muerto en accidente automovilístico.
Manuel Acuña, falleció por los besos que no dio”
No… no lo puedo ni imaginar,
no se ésta preparado para ver algo así
en el diario.

El amor nos reduce a esto:
a una larga lista de no-preparaciones,
de incertidumbre y de un poco
de nostalgias de procesión.
Una lista sin fin,
                  una guarida de conejo
                            por la que caes y caes sin
                                     estar preparado para la caída.
Nunca estas preparado para ver a Melina de
frente, incrustando tu mirada en la suya, y viceversa,
y preguntarle sin remedio
si quisiera visitar el Zoológico contigo.
No se ésta preparado para el ¡Sí!
para volver a tomar su mano,
para retratarse junto a los rinocerontes,
junto al tigre de bengala.
No se ésta preparado para ese momento
en que Melina te propina un beso de conmoción,
y te dice al oído:
“como te extrañe hijo de puta”
Y te das cuenta, con tristeza o alegría
que sin duda, uno nunca ésta preparado
para

            vivir.

domingo, 17 de agosto de 2014

La puta locura





La locura abre sus puertas; y ahí estaba yo, bailando, fumando. Tequila y marihuana, ya
   Solo quedaba el recuerdo de la noche, del viento en mi cara y las náuseas. Amanecía,
      Me miré en el espejo, mi cuerpo iba a todas las direcciones al mismo tiempo,
          Era por eso que el mareo y la gran noche regresaban. A mi mente retornaba
              La imagen de esa mujer de la pantalla, la mujer camaleón que cambi-
                                                               aba
                   De forma conforme la música subía de volumen, pensaba en
                                                                la
                      Mujer que se mimetizaba con los colores de la noche, la
                          Forma femenina que tiende a la profundidad, al osc-
                             uro callejón sin salida, y para colmo estaba esta  
                                 gran cabeza de buda mirándome, esta esta-
                                    tua que brillaba junto conmigo, ambos;
                                      tratábamos de resolver el acertijo de
                                           la existencia, no quedaba más;
                                             empapado de luz rosa, verde
                                                 y   naranja, pensaba: en la
                                                    locura se brilla, se está.  
                                                          La puta locura
                                                                  Fin.                    

domingo, 10 de agosto de 2014

Delirio ocasinal

Salté entre sus ojos,
caí entre túneles de parpados, sueños y pestañas,
entre nervios y sangre.
caí por su cuerpo interminable
jugando a dibujar espirales desnudos.

Salté, arriesgándome a morir,
al vacío de su mirada, al infinito de su pupila,
durante meses y meses estuve
en un estado de caída libre.

Y justo al final del ojo, cerca del sueño
                          y de la ceguera,
 Sigo cay
               e
                  n
                     d
                        o


                                


       
                     

El recuento de los daños.


Era una mujer brillante, no me refiero a que fuera muy inteligente, sino que en verdad brillaba, era un destello en medio de las calles vacías y mal olientes. Era la lucidez del manicomio. Esta mujer que por cuestiones prácticas llamaremos: LagunasMentales, llevaba a cabo el recuento de los daños sentada frente a un escritorio ya viejo, que claramente estaba dentro de esta larga cuenta. Pero lo que ella llamaba “el verdadero recuento de los daños” ya lo había olvidado hace tiempo. LagunasMentales movía la pluma constantemente sobre la amarillenta hoja de una libreta, que lamentablemente estaba también dentro de la lista de los daños incontables. El tiempo se vuelve una postal de nostalgia, el viento ya no la quemaba. Empieza por numerar los daños de mayor a menor importancia, número uno: Pablo, número dos: Isaías, número tres: el cansancio, número cuatro: el viaje al Pacifico, número cinco: el pensamiento extraviado, número seis y penúltimo daño: la larga estancia en el sanatorio San Mateo, número siete: lo he olvidado, escribió sobre la hoja.


Era una mujer exquisita, muy linda; llena de pecas y cicatrices. LagunasMentales trataba de recordar algo más sobre los daños enumerados; recordaba sin duda el cabello de Isaías, la nariz de Pablo, la brisa de la playa… se esforzaba por recordar, pero los grandes espacios de vació en su mente no la dejaban. Trató de encender un cigarrillo pero para este punto ya se había olvidado de cómo hacerlo, ¿era algo como encender la parte amarilla y ponérselo en el oído?, sus manos comenzaban a temblar, pero también, para su miseria, había olvidado lo que era sentir miedo, ¿era algo como temblar, bailar y comer? La pobre ya no sabía cómo, ni cuando, ni dónde. Seguía mirando el pedazo de papel, pensando en quien sabe que cosas, ideas sin sentido, oraciones inconclusas… su mente era un papel en blanco, un huevo estrellado y un cristal agujerado. Sin darse cuenta, o tal vez tratándolo de olvidar, ella misma era un recuento de los daños, tan diluida estaba, que ya amaba sin rostro y sin cuerpo, se cepillaba la silueta oscura, se lavaba el vacío y recordaba la nada. LagunasMentales, esa hermosísima mujer que habría amado hasta el fin de los tiempos, ella era capaz de tomar quince tragos de coñac y permanecer en un solo pie, era capaz de tantas cosas, ahora no sabía ni posarse sobre sus dos piernas, ahora ella se preguntaba qué había pasado aunque era una pregunta sin retorno, una que se perdía entre el eco de las habitaciones de la casa. Ya no quedaba nada, quedaba ciertamente el revólver y una bala. Entonces se colocó el agarre bajo la quijada, y el cañón entre las manos, el disparo se estrelló contra la pared, y ella se tiró al suelo, dejando su cabello rojo tendido sobre la duela. Pensando que estaba muerte, que su cabello rojizo era la gran mancha de sangre, permaneció ahí quien sabe cuánto, haciéndose la muerta y la desangrada. Y esta muerte fingida, era como el punto final en la gran lista del recuento de los daños, aunque ya no lo recordaba. Digamos que todo quedo en un largo: podría ser.

lunes, 4 de agosto de 2014

Te cielo




"El corazón sólo recuerda nubes, perdidos sueños e intangibles formas!"

-César Brañas.



<<Te cielo>> Tú me escribiste tres cartas, una en un sobre amarillo, otra en un sobre azul y la última en una hoja con nubes. Escribiste: dame un beso, no me dejes, te quiero mucho, eres como una estrella fugaz. Espero que estemos juntos en nuestra locura escribiste. <<Te cielo>> Solo tres cartas, no bastaba más; azul, amarillo y nubes, me lo repito todas las noches mientras miro el cielo y pienso en ti; cuando me escribiste: “eres como una estrella” <<Te cielo>> Y entonces desaparezco entre mis pensamientos. Uno, dos, tres… contengo la respiración… ¿se puede llegar al cielo sin alas? Escribiste, ya no recuerdo que escribiste. Azul, amarillo y nubes… Otra vez desaparezco; esta vez… para siempre ¿Se puede llegar a Venecia en canoa? Escribiste: te quiero, no me dejes… <<Te cielo>> ¿Qué es eso? <<Te cielo>> ¿Cómo? <<Te cielo>> No puedo entenderte. <<Te cielo>> Olvídalo, te odio… <<Te cielo>> Ahora desaparezco entre el azul, el amarillo y las nubes de tus cartas. Trescientas setenta y nueve palabras, entre el azul y el amarillo. Doce mil leguas de tristeza submarina. Entonces tomé un pedacito de papel y escribí: Se renta paraíso en ruinas; y me eche a dormir. <<Te cielo>> y entre el recuerdo de las nubes me perdí. Perdón pero es que tengo una mujer atravesada entre los parpados. Otra vez, pienso en lo que escribiste: “espero que estemos juntos en nuestra locura” <<Te cielo>> yo también lo espero… azul, amarillo, nubes. Cincuenta mil leguas de tristeza submarina. Me sumerjo entre las líneas de tu carta, la perfecta caligrafía, la horrenda y casi nula rima. Solo somos cuando no estamos; entre extrañarnos y olvidarnos, ahí estamos… tratando, más bien superviviendo, más bien… atados; amándonos a pedazos, a parpados, a sueños, a distancias, a suicidios. <<Te cielo>> que extraña expresión, que querrás decir con esto, seguramente que me regalas el cielo, que egoísmo el tuyo, tanto cielo, tanta altitud, tanta lluvia, tantos aviones y… el único cielo que recuerdo, es ese entre azul y amarillo, lleno de nubes y letritas. Ahora yo quiero inventar una expresión, no sé si de amor… pero… ya que no me queda nada… en este instante en el que poco a poco desaparezco… solo puedo escribir algo como: <<Te Universo; no me olvides>>

martes, 29 de julio de 2014

Correspondencía

Tal vez en un papel escriba cuanto te quise. Usando palabras como: incuantificable, inconmensurable, cósmico, interminable, infinito, sinfín, laberinto, sueño. Porque para amarte me sobra tiempo y me falta vida. Se tan poco de ti, es por eso la carta. Porque el tiempo vuela sin cesar: como los sesos con la bala, como los pájaros con el norte, como las hojas con el viento vuelan. Una carta es parecida a un entierro, en ella sepultamos los recuerdos más dolorosos, ¿Por qué el amor lo siento tan insoportable? Te quise incuantificablemente. Ahora pestañea y prosigue. Te olvido un sinfín; casi a todas horas, esto va un poco así. Tomó una ducha entonces te olvido, Miró las noticias entonces te olvido, es la hora de comer y entonces te olvido, el paseo matutino entonces te olvido, el café con leche entonces te olvido, la noche, las estrellas, la cama, y con los ojos cerrados te sueño y entonces te olvido.

Tu recuerdo es un laberinto, pensarte no es ver tu rostro, escuchar tu risa. Es dar vueltas y vueltas tratando de encontrarte. Parto del pensamiento al sueño, te busco desde el ser hasta el no ser. Pides tanto y tengo tan poco, apenas unas letras, una existencia tan pobre. Queridísima; yo soy un poeta de moteles baratos, de lunas esqueléticas, de cigarrillos de quince centavos. Te quise interminablemente. Con esto quiero decir que aún no termino contigo, tú conmigo... poco a poco. Tal vez en un papel exista la infinita posibilidad de encontrarte y crear junto a tu presencia un lugar menos sucio en dónde encontrarnos casualmente cuando tú o yo caminemos por las calles del recuerdo. Si no… entonces te olvido.

viernes, 25 de julio de 2014

Discúlpeme



Pero a vos le gustan los pendejos, porque no puedo explicarme que aquel miércoles yo despertase y usted ya no estuviera acostada fumando su tan acostumbrado cigarrillo matutino. A vos le gustan los pendejos; esos jóvenes con mierda y porquería en la cabeza. Le gustan esos que tienen mansiones de pasillos interminables. A vos le gustan los pendejos, o como explicarme que ese miércoles, después de despertar yo me asomara por la ventana y te viera en la calle con tus maletas, pidiendo un taxi. Como explicar que me volteabas a ver y me gritabas desde allá abajo, con un pie ya en el automóvil: “Hasta nunca hijo de puta” A vos le gustan los pendejos, los jóvenes que conducen un mercedes Benz. Sos una puta, una cualquiera, lo siento, pero solo así podría explicarme que después de tomar el café, me diera cuenta que de mi estante habían desaparecido los Cortázar, los Bioy Casares, los Jacques Prevert que había comprado ya hace un tiempo. Sos tan despiadada… no tenes ninguna consideración.

Yo a veces me siento un poco desdichado cuando pienso en vos, en que preferiste unos bolsillos llenos a unos casi vacíos. Me pongo tan triste de pensar que a vos le gustan los pendejos, y comer langosta y beber champagne. Hay tantos pelotudos en las calles, que no me sorprendería verte por ahí, un día cualquiera, con uno de mis libros bajo el brazo, discutiendo sobre el color del sombrero que deberías usar en la cena de esta noche; llena, invariablemente, de muchos pendejos. Pero vos no sabes nada de la vida, que lástima que te fueras así no más, gritando: “Hasta nunca hijo de puta”, pero ya sabrás lo que es amar a un pendejo, no se puede. Son muy tercos, en las noches hay que arroparlos y hay que convencerles de que lo que brilla en el cielo son las estrellas y no una lluvia violentísima de meteoritos. A vos le gustan los pendejos, discúlpeme, pero yo no le encuentro otra explicación a ese incesante intento de querer ser una persona perdidamente ordinaria. Pudiendo conmigo volar aunque sea un poquito.

Porque sos muerte

"Muerte puta, muerte cruel, muerte al pedo,muerte implacable, muerte inexorable,
misteriosa muerte. Muerte súbita, muerte accidental, muerte en cumplimiento del deber."

-Oliverio Girondo

(Porque sos muerte)                                                                                                            


Sos una muerte estúpida,
una muerte
                implacable.

Sos una muerte de azulejos rotos
                  de ojos vacíos. 
                                  Muerte nada más...

Sos una muerte sin sentido,
de rosas y huesos.
Una muerte puta,
sucia,
grasienta,
lagrimal,
locura.
Sos una muerte putísima.

Una muerte de cristal,
de todos los días,
tan injusta.

Sos una muerte excursionista...
Que
                               va                y
vie-ne.

Sos una muerte de aburrimiento,
de metal,
de magnesio,
de palabras con M.

Sos una muerte de jazz
             de catala,
                                    de jardínes oscuros.

Sos una muerte de buffet;
                                       exquisita.
Muerte al cumplimiento del deber.

Sos una muerte de posesión,
porque
tenerte es;
morir en un beso.

Sos muy parecida a la muerte
digamos así:
flacucha,
pálida, e
irremediablemente hermosa.

Sos más que muerte, más que exquisitez, más que huesos y rosas. Sos, por decirlo de algún modo, un papelito en el que alguien escribió: buena suerte.

Sos una muerte mujer,
esto explicaría
la flor en el cabello,
tus pechos abultados,
tu incesante intento por jodernos
la vida.

Sos una muerte balas de fusilamiento
(Porque sos muerte)
Te Quiero.